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Friday, April 19, 2013

Qué es el bioterrorismo y por qué es una amenaza

La carta con veneno dirigida a Barack Obama es una muestra más de que el bioterrorismo sigue siendo una amenaza a nivel mundial

POR 
19 DE ABRIL DE 2013, 10:19

La noticia de que la policía norteamericana había interceptado una carta con veneno dirigida a Barack Obama, ha devuelto a la palestra la amenaza del bioterrorismo. Este término alude al uso criminal demicroorganismos patógenos, toxinas o sustancias perjudiciales de origen biológico, con el fin de provocar un daño en la población.

La administración que más ha trabajado en la lucha contra el bioterrorismo es la de Estados Unidos, tras sufrir los atentados del 11 de septiembre y los ataques bioterroristas también en 2001. A partir de ahí, se desarrollaron diversas iniciativas legislativas federales para proteger a la sociedad. En el caso deLatinoamérica, la Organización Panamericana de la Salud establecía el riesgo de sufrir un ataque bioterrorista en una amenaza leve.

Por su parte, la Unión Europea coordina las diferentes políticas nacionales de protección contra el bioterrorismo, con el objetivo de garantizar la salud pública de los ciudadanos a nivel continental, a través del Comité de Seguridad Sanitaria. La UE también trabaja junto con México y los países del G7 en el proyecto conocido como Iniciativa Global para la Seguridad Sanitaria, con el objetivo de proteger a la población mundial por si se diera algún tipo de amenaza sanitaria.

¿Qué es el bioterrorismo?

Como comentábamos antes, el bioterrorismo supone el empleo de agentes biológicos, que pueden ser diseminados a través del agua, el aire o los alimentos. El principal problema reside en su difícil detección, y en el caso de infectar a la población, es complicado que se manifiesten los síntomas hasta pasadas unas horas o incluso días.

Los investigadores suelen temer el uso de agentes biológicos que provoquen el ántrax, el botulismo, la peste, u otras enfermedades menos conocidas, como la brucelosis. También las amenazas alimentarias, mediante el uso de bacterias como Salmonella o Escherichia coli, son otras de las posibilidades que el bioterrorismo abarca.

La carta que supuestamente iba dirigida a Barack Obama es un ejemplo de que el terrorismo biológico sigue en cierto modo latente. Los investigadores identificaron el veneno que contenía la misiva como ricina. Esta potente toxina es otra de las armas biológicas que clasifica el Center for Disease Control and Prevention (CDC) de los Estados Unidos, como potencialmente peligrosa. Se trata de una toxina producida por una planta (el ricino, castor o tártago), que puede provocar graves problemas como diarreas, deshidratación, hipotensión o hemorragias intestinales.

Otro de los agentes más conocidos en el bioterrorismo es una bacteria, Bacillus anthracis. Este microorganismo, empleado en los ataques en Estados Unidos en 2001, es el responsable de la enfermedad conocida como carbunco. Se caracteriza por ser una enfermedad muy contagiosa y grave, que puede manifestarse a nivel cutáneo, intestinal y respiratorio.

En septiembre de 2001, se enviaron varias cartas a dos senadores democrátas y a medios de comunicación estadounidenses (ABC News, CBS News, NBC News, New York Post y National Enquirer), que contenían un extraño "polvillo", al que los periodistas no dieron demasiada importancia. En realidad sí que era peligroso, ya que contenía esporas de esta bacteria, y finalmente provocó la infección por carbunco de 22 personas (finalmente fallecieron cinco por este ataque).

La amenaza del bioterrorismo sigue latente en el mundo, y solo un control efectivo por parte de las autoridades podrá evitar o minimizar el riesgo de posibles ataques.

Fuente:alt1040

Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
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Thursday, April 18, 2013

La colonización del Estado

La colonización del Estado

Por Eduardo Filgueira Lima (*)
 Desde Argtentina: 
 dos clases de personas: los gobernantes y los gobernados. La primera, que es siempre la menos numerosa, lleva a cabo todas las funciones políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que a él están unidas; mientras la segunda, más numerosa, está dirigida y regulada por la primera en modo más o menos legal, o más o menos arbitrario y violento, y a ella provee, por lo menos aparentemente, los medios materiales de subsistencia y aquellos que a la vitalidad del organismo político son necesarios…" Gaetano Mosca
La Democracia supone una forma de organización social que expresa la voluntad del conjunto social. Esto es decir que: debiera ser una forma de organización que encuentra su representación en el Estado, para que las decisiones colectivas sean adoptadas por el pueblo. Desde una perspectiva más amplia aún, la democracia es una forma de convivencia social, que se posibilita a través de sus instituciones – surgidas libres y espontáneamente y no de manera contractual[1] como proceso evolutivo de la sociedad[2]– que se supone resguardan los intereses y las necesidades de la ciudadanía.
Existen varias formas de democracia, porque sus variantes son posibles en función de lo que para cada pueblo resulta aceptable o necesario. Existen algunas en las que el sistema es representativo – democracia indirecta[3] – la que es ejercida con mayor o menor "calidad" en la representación y otras en la que, en base al discurso o las acciones políticas y el efecto aglutinador con que se puede convocar a la ciudadanía, se actúa en función del interés público.
Pero el discurso político es siempre "discurso de necesidad" de los políticos, ya que su capital son "los votos", para lo que con frecuencia no se escatiman esfuerzos en el disfraz y dadas las imperfecciones del mercado político, el discurso puede conducir a la creencia en ocasionales mayorías, que existe correlación entre el mismo y la realidad, lo que le explica y fundamenta la concesión de su voto.
La brecha existente entre el discurso de necesidad y la realidad hace a las democracias diferentes: por un lado esa brecha es mayor cuando las democracias aparentan representar (pero no lo hacen) el real interés de la ciudadanía a las que denominamos "democracias devaluadas" y por otro en las que la brecha es menor, pues son más abiertas y plurales, lo que las convierte tanto en verdaderamente representativas, como en custodia de los intereses generales y por lo mismo más republicanas.
Hablamos de República cuando el Estado fundamenta su accionar en el imperio de la ley (La Constitución) y la igualdad ante la misma como forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno sobre los ciudadanos y de las mayorías sobre otros de menor poder, así como con el objeto de proteger los derechos fundamentales[4] y las  libertades civiles de los ciudadanos, así como otros derechos incorporados[5], de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo.
Lo cierto es que una república está fundamentada en el "imperio de la ley" (la Constitución) y no en el "imperio de los hombres" y el hecho político que más la jerarquiza es la independencia de sus instituciones de los aconteceres y pensamiento políticos circunstanciales.
Los conceptos aceptados que participan del contenido de la "República" son:
·         la periodicidad en los cargos;
·         la publicidad de los actos de gobierno (ya que no debería ser posible el secreto de Estado);
·         la responsabilidad de los  de políticos y funcionarios públicos;
·         la separación y control entre los poderes;
·         la soberanía de la ley;
·         el ejercicio de la ciudadanía (que es quien pone y depone);
·         la práctica del respeto, y tolerancia, para con las ideas opuestas;
·         la igualdad ante la ley y
·         la idoneidad como condición de acceso a los cargos públicos.
Por lo que:"….solo un montón de gente no es una república". (Aristóteles)
Con el nacimiento de la concepción del Estado-Nación la participación política fue mutando de "partido de notables" a "partidos de masas", lo que obligó a los políticos a modificar su estrategia para lograr incrementar su masa de afiliados o adeptos.
Los partidos debieron "ampliar su discurso" e involucrar a la mayor cantidad posible de gente, dirigiéndose a la sociedad en general, con plataformas y enunciados amplios, flexibles y poco definidos. La elección de los "candidatos visibles", reconocidos, que "midan bien" y tengan credibilidad y aceptación popular es su tarea de mayor importancia, sin que la mayor o menor coincidencia política constituya impedimento alguno, ya que se espera de ellos que "traccionen" votos, que es su mayor cauce de alimentación.
Pero esto es solo el comienzo de una serie de concesiones – alimentadas en la identificación del votante con el candidato – y que responden al supuesto de satisfacer sus demandas y necesidades, lo que representaría – en el imaginario colectivo – "el Bien Común".[6]
Los políticos suelen leer muy bien, para ajustar su discurso, el pensamiento o ideario preferente de su votante potencial. Este pensamiento no es casual: se sustenta en una serie de valores y creencias, reforzadas con cada discurso político, que lo identifica y potencia para "su" interés.
Desde esta visión no parece cierto que los políticos surgen de la sociedad "con sus valores",.. sino que ellos surgen por reclutamiento desde la sociedad y cada uno accede a la clase política como resultado de una intensa lucha por su preeminencia, para lo que se basa en principios y tendencias que la sociedad sustenta y que varían con las culturas, pero que sabe leer adecuadamente.
En nuestra sociedad que sufre enormes carencias, y que se multiplican en cada generación y con cada nueva frustración, el discurso político abarca desde el "patriotismo", la lucha "contra los poderosos" (a los que se acusa de ser el origen de todos los males), hasta la ansiada "inclusión social", con todo lo cual (y otros ingredientes) se diseña un anhelado y pomposo discurso "nacional y popular", que solo el Estado puede llevar adelante.
Sin la intensión de pasar por el historicismo, debo reconocer que ese discurso colectivista, de depositar la esperanza en el estado benevolente y benefactor,.. el que resolverá todos nuestros males, es cierto que tiene raíces muy profundas en nuestra historia.
Una vez que abandonamos el pensamiento preconizado por Sarmiento y Alberdi[7] (entre muchos otros), que nos condujo a épocas de importante crecimiento, llegando a integrar la legión de los países más desarrollados de esos tiempos (con uno de los mayores PBI/cápita), padecimos de un progresivo deterioro producto que las ideas colectivistas – que eran nacientes en la Europa de esos días y nosotros recibimos importadas – que la población adoptó rápidamente y nuestros políticos supieron explotar para su conveniencia. Todo el arsenal discursivo les estaba servido.
Los políticos asaltaron el poder con el discurso de representar "el bien común". Obtuvieron así el favor y el voto de las mayorías. Así como fueron beneficiarios de sus esperanzas. Pero una vez instalados debieron responder a las demandas de la población – siempre infinitas – y por lo menos hacer creer que satisfacían sus necesidades con recursos – siempre finitos – del Estado. Y en nuestra sociedad asignar recursos de unos para distribuirlos discrecionalmente en otros, asumiendo además los beneficios políticos de la intermediación, no representa ningún riesgo y posibilita enormes ventajas, más allá de la mala asignación. Porque las acciones políticas se saben impunes.
Lo expresado supondría que no existen políticos honestos,.. cuestión que resultaría un exceso hipotético. Pienso que si, existen políticos honestos, pero en las condiciones que describo les resulta difícil destacarse, sobrevivir, llegar al poder y llevar a cabo sus proyectos, pues no siempre se les permite el enfoque top-down, ya que deberían luchar con la burocracia estatal ya previamente establecida. Y por otra parte – inexorablemente – deberá negociar con otros miembros de la corporación política.  
Las concesiones siempre van creciendo a la par de las demandas sociales (siempre infinitas), por lo que se relajó el aparato del Estado, convertido en aparato político del gobierno de turno. 
Ambos quedaron rehenes: los políticos de obtener el voto y los ciudadanos de ser clientes,.. dependientes del favor político y además engañados. Los políticos encaramados en el poder solo gustan de mantener este esquema.
Lo cual nos permite afirmar que tampoco es cierto declamar, como lo hace algún filósofo trasnochado (neo-marxista) que reivindica el clientelismo político (populismo) como una forma de participación social y democrática.[8]
El populismo tiene un trayecto inequívoco: conduce a la degradación de la sociedad, a su pauperización económica, a la aceptación de conductas de ciudadanos dependientes, que han claudicado su libertad, depositan una vana esperanza en "el todo" (como preconizaba j. J. Rousseau)[9] y son sujetos de la manipulación política.
En nuestra región solo cuatro los países transitan este camino del "populismo": Venezuela, Ecuador, Bolivia y el nuestro. Los demás parecen haber comprendido que este no es el mejor para la transformación de las democracias en repúblicas, ni del desarrollo social y económico, ni el de sociedades más abiertas[10], tolerantes y capaces de promover una mayor cohesión social, mejorar los intercambios y posibilitar un mayor desarrollo. Pero para ello la intervención del Estado debe tener un límite preciso.
Como ejemplo vale decir que el PBI de estos cuatro países – cuyos gobiernos son populistas – no alcanza a ser el 10% del total de países de la región.[11]
Por el contrario, a pesar de su discurso "progresista", las sociedades populistas son fuertemente intervencionistas – no solo por convicción, sino porque su la misma les provee de recursos para su financiamiento – y por ello intervienen (aún sin ideas claras) en la economía, se esfuerzan permanentemente en encontrar "afuera" algún adversario, u oponente, al que descalifican para avanzar siempre en sus proyectos orientados a establecer un pensamiento único y hegemónico, que se debe imponer a cualquier costo.
Cuando las políticas económicas fallan, la culpa la tienen los economistas, que sufren el descrédito popular, sin decir – aunque economistas existen de todo tipo y no todos tienen sustento teórico o académico suficiente – que las políticas económicas son siempre resultantes de la distorsión política.
El Estado se entromete en todas las actividades y las distorsiona. En algunas para regularlas y obtener financiamiento y en otras – las sociales y culturales – para reforzar su credibilidad y discurso.
De esta forma se confunde el rol del gobierno con el rol del Estado, porque este es utilizado para fortalecer y sostener al gobierno que utiliza para su beneficio sus instrumentos.
La necesidad de perpetuación del poder es consustancial a los gobiernos populistas, porque son menos republicanos y porque consideran – en un grave culto a la personalidad – que solo ellos pueden llevar adelante "el proyecto" que en realidad se confunde con sus intereses.
Y para ello nada se hace más importante que acallar las voces opositoras y limitar la libertad de prensa. No existe gobierno alguno que no haya recurrido a silenciar la prensa no domesticada, o que no se avenga a sus designios e intensiones.
En nuestro país la cooptación, coerción no solo sobre las voces opositoras, sino contra la prensa independiente, tienen su corolario final en la Ley de Medios sancionada (ahora en stand-by en sus artículos 45 y 161 por consideración de inconstitucionalidad en la Justicia), esta es la forma por la que  el Estado pretende recuperar el monopolio de la información (que ya hace a través de una innumerable cadena de medios adeptos, afines o cooptados.
Los avances contra la libertad de expresión es un denominador común de los gobiernos populistas – como así de también otros – que pretenden silenciar las voces adversas y que tienen como objetivo final la instalación de un pensamiento único y hegemónico.
Ello atenta contra el desarrollo social – como cualquier intervención que realice el Estado – pero muy especialmente cuando la intervención restringe libertades fundamentales, ya que se requiere de una multiplicidad de voces, ideas e intercambios, que permitan diferentes opciones y que la libre elección de cada uno le posibilite optar o elegir el mejor camino para concretar sus objetivos de vida.
A su vez para su financiamiento el Estado recurre al endeudamiento (incluso la aberración de echar mano a diferentes cajas que supone a su disposición: ANSES, PAMI, etc.), a expropiaciones lisa y llanas – como las efectuadas a empresas (casos YPF y AA) o a los ahorros de los particulares (caso AFJP) – como a impuestos y otras fuentes de ingresos, como es el  irresponsable incremento de la masa monetaria (vía Banco Central que debiera ser independiente para cumplir su función prioritaria: "resguardar el valor de la moneda") mediante la emisión, que registra un incremento del 40% interanual.
Con relación a la presión impositiva: "….considerando los impuestos nacionales y provinciales, la recaudación pasó, entre los años 2002 y2012, del 19,9% al 36,7% del PBI. Es decir que bastante más de un tercio del ingreso generado por el país es apropiado por el Estado a través de los impuestos. Si se agregaran los tributos municipales y el impuesto inflacionario la presión impositiva supera con holgura el 40% del PBI…(…)… Este proceso responde a la creciente necesidad de recursos que demanda el vertiginoso aumento del gasto público. Prueba de ello es que el incremento de la presión tributaria se viene dando junto con la masiva apropiación de fondos del Banco Central, la ANSES y otros organismos del sector público."[12]
Inevitablemente estas acciones de la política conducen a desincentivar el ahorro y la inversión. Los grupos de interés se dirigirán en el sentido de captar parte de los recursos que gasta el Estado en diversas formas de asociatividad con los funcionarios, pero sin generar empleo genuino, ni otras fuentes de producción. Por ello crece más el empleo público que el empleo privado.
Y la presión impositiva aumenta necesariamente más, a la medida de las crecientes necesidades del Estado, mientras lo que los servicios que el Estado brinda son malos e ineficientes, es decir no mejoran a la par de los recursos que se recaudan o la moneda que se emite.
La pérdida del poder adquisitivo de la moneda, cuando la emisión incrementa la masa dineraria más allá de la demanda, se expresa en una creciente inflación de la que el Estado es el principal beneficiario y los más perjudicados son los más necesitados: el "impuesto inflacionario", (que llega hoy al 30% anual).
Los defensores del incremento irresponsable del gasto público – en general adeptos de las teorías keynesianas – se apoyan en el aparente bienestar que el incremento del consumo inicial produce. No reparan en las consecuencias alejadas, que en el caso de nuestro país han sido disimuladas o salvadas por el endeudamiento interno o los ingresos producidos por las retenciones a las exportaciones. Sin mencionar la mentira oficial de las estadísticas del INDEC.
A no tan largo plazo y luego de una etapa de expansión del consumo, el incremento del circulante es el principal – aunque no el único – factor desencadenante de la inflación.
El temor y la desconfianza se instalan: pero ya no es posible dar marcha atrás. El consumo se desacelera, con el agravante de que tampoco es posible ya el ahorro – y cundo lo es los actores se refugian en una moneda más "dura" comparativamente – aunque sean acusados de "desestabilizadores". Nuevos controles se instalan que no hacen más que agravar la situación.
Por sus políticas el gobierno: malgasta el dinero de los contribuyentes, subsidiando a muchos que los quiere dependientes como a sus socios de grupos de interés quitándoles a los que producen, termina siendo deficitario endeudándose o emitiendo, generando inflación en vez de reducir el gasto público, distribuye privilegios de unos a expensas de otros y no alienta el desarrollo productivo, genera mercados cautivos y anula la competitividad, incrementa la cantidad de empleados públicos que a fuerza de oprimir las actividades productivas no encuentran otra opción, y con ello aumenta a su favor los votantes dependientes del presupuesto público y desalienta a los votantes libres de influencia.[13]
Pero ello no importa pues cualquier fracaso será luego atribuido a los economistas, sin reconocer la manipulación política de las variables económicas. La intervención del Estado es siempre nefasta, porque los políticos la necesitan para adecuarla a sus fines.
"…El laissez-faire no significa: dejen que operen las desalmadas fuerzas mecánicas. Significa: dejen que cada individuo escoja como quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que los consumidores determinen cuales empresarios deberían producir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y compulsión…"[14]
Y ello conduce inevitablemente a una fase de desaceleración de la actividad económica, acompañada de una situación crítica y recesión.
El gobierno igualmente debe protegerse, así es que siempre encuentra medios alternativos para continuar con sus políticas económicas expansionistas, a cualquier costo y ello más aún en períodos pre-electorales, cuando precisa mantener las ilusiones y esperanzas de su votante cautivo.
Las políticas públicas se distorsionan y se mal asigna el gasto público.
En nuestro país con un importante déficit energético – dadas las malas políticas en el área – supone que se requieren importaciones por aproximadamente 15.000 millones de u$s para el 2013. Pero esta circunstancia – grave porque repercute en toda la actividad económica – no los amilana, aunque sea un importante problema a solventar.   
El gasto público aumenta hasta niveles inusitados en relación al PBI. Y ello paradojalmente induce a más estatismo, populismo y arbitrariedad política.
Y es importante destacar  que a este proceso siempre lo acompaña siempre la corrupción. Y nuestra sociedad tolera, sin inmutarse ante la carencia de comportamientos éticos por parte de los funcionarios, aunque sus consecuencias la afectan directamente porque además de ser una enorme carga pública: "la corrupción mata".
De esta forma ingresamos en el camino que estos gobiernos populares a fuerza de ejercer su poder y expectativas de perpetuación, transitan del manejo autoritario y progresivamente, a actitudes totalitarias, distinción que solo reconoce una tenue, imperceptible y fina línea de separación.
Los gobiernos autoritarios sin una ideología tan elaborada, sostienen al líder de forma meramente propagandística, sin buscar el apoyo de las masas sino solo someterlas mediante la relación de dependencia, e imponer su voluntad en la sociedad sin realizar grandes cambios.
Cuando transitan al totalitarismo conciben la sociedad como sometida a una voluntad hegemónica, e intentan justificar sus acciones mediante una ideología que les explica su intervención en todos los ámbitos de la actividad social, ya sea (en mayor o menor medida): cultural, económica, familia o religión.
Para ello requieren la concentración absoluta del poder.
De hecho ya el Poder Legislativo es hoy en día en nuestro país una simple escribanía que consolida los actos y deseos del Poder Ejecutivo. Los que se dicen representantes del pueblo no lo son en la medida que el mismo pueblo que los votó ni los conoce, ya que son "colgados del cabeza de lista" que es el que "mide bien" en la intensión de voto.
Nos encontramos así sin representación política real parlamentaria, que únicamente beneficia al gobierno que ejerce el poder ejecutivo y solo se convalida en las mayorías, que circunstancialmente le otorga la fuerza de las mayorías legislativas. Así es que Poder Ejecutivo y Legislativo – aunque sean el resultado de elecciones separadas – marchan con frecuencia de la mano; ya que quien designa a los representantes son socios del mismo gobierno que tiene el respaldo de su propio peso. Pocos gobiernos han debido transitar con un Poder Legislativo no adicto.
En una democracia con vocación de república, las mayorías deben actuar con respeto a las minorías ya que no pueden ni deben imponer sin más, su criterio.
En nuestro país el procedimiento de las "listas sábana" se ha institucionalizado y cuando se ha reclamado por la abolición del sistema, los políticos han encontrado la forma de neutralizar otras opciones. Por ejemplo: rediseñando a  su medida los distritos electorales.  
Y como si todo lo expresado fuera poco, en un rapto de increíble desenfado, asistimos hoy al avance del poder político sobre la Justicia, con una pomposa denominación de "democratización de la Justicia", que solo puede entusiasmar a sus adeptos o a algún distraído. Los proyectos de Ley – a ser aprobados por un parlamento adicto – presentan dos aspectos fundamentales que interesan al gobierno y ponen la democracia muy lejos de posibilitar la república.
Por un lado la incorporación de modificaciones procedimentales y explícitas para posponer o eliminar la posibilidad de que los ciudadanos se resguarden de los excesos del Estado, mediante amparos. Esta iniciativa para regular las medidas cautelares de empresas y particulares y de crearse la Cámara de Casación en lo Contencioso Administrativo, los reclamos basados en urgencia y demora se dilatarán hasta la sentencia de fondo: las mismas pueden extenderse por plazos indefinidos, lo que beneficia al más fuerte: el gobierno que elude de esta forma sus compromisos.
Lo que obedece a eliminar todo tipo de reclamos que afecten las alicaídas arcas del Estado que no puede recaudar más – dada la ya alta presión impositiva actual – necesita en un momento pre-electoral asignar recursos según sus intereses, y no distraerlos en atender justos reclamos de los ciudadanos que son permanentemente avasallados por el Estado. Por ejemplo: los múltiples juicios de los jubilados, con sentencia firme que a pesar de ello no son satisfechos y que suman millonarias deudas del Estado.
Y por otro lado el control partidario del Consejo de la Magistratura, órgano parlamentario, cuyo dominio permitiría coaccionar sobre los Jueces en especial a los de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que todavía se mantienen independientes ante los avances del poder político.
Los Jueces podrán actuar pero siempre con "la espada de Damocles" sobre sus cabezas, la coacción para sus nombramientos y la permanente amenaza de su destitución significará una constante presión para que sus fallos favorezcan al gobierno, más allá de la partidización política del único poder que se considera independiente: la Justicia.
Seguramente el origen de este proyecto fue el fracaso del gobierno en sus avances contra el Grupo Clarín por la Ley de Medios.   
El Estado de Derecho supone – como he mencionado antes – la "separación de poderes del Estado" y este es un principio que lo caracteriza.
Paradojalmente el Estado existe con la finalidad de proteger al hombre de otros hombres. Cada ciudadano, sacrifica una completa libertad por la seguridad de no ser afectado en su derecho a la vida, la integridad, la libertad y la propiedad. Sin embargo, la existencia de ese Estado no garantiza la defensa de los derechos de la persona. Es decir que, muchas veces el hombre se encuentra protegido contra otros hombres, más no contra el propio Estado, el cual podría oprimirlo impunemente mediante las facultades coercitivas que le ha otorgado la propia colectividad.
Antiguamente las funciones del Estado se encontraban monopolizadas por una sola persona: el monarca. Esta situación – que se denominó despotismo – fue la que motivó la rebelión liberal. La misma estableció los fundamentos del constitucionalismo en el que se basa el Estado moderno, a través de lo que se dio en llamar "cheks and balances" (controles y contrapesos) y se refiere a una serie de procedimientos mediante los que una rama del poder puede controlar limitar la acción de otra.[15]
La separación de poderes no es una caprichosa idea de cientistas políticos y filósofos, sino una idea esencial para el libre juego democrático que permite instrumentos al ciudadano para resguardarse del poderoso poder político.
El Poder Judicial debe actuar de manera independiente y no puede ser colonizado[16] – como se intenta – por el poder político partidario. La idea de "democratizar la Justicia" suena atractiva, pero es solo un canto de sirenas: más allá de las apariencias supone serios riesgos para nuestra devaluada democracia, por el posible sometimiento y coacción al que puede ser sometido el Poder Judicial.
Planteado de esta forma la superación de los problemas que afectan a nuestra democracia, parece una difícil cuando no imposible y utópica lucha.
La posibilidad de confrontación por fuera de las alternativas democráticas no pasa ni remotamente por nuestra idea. Tampoco la posibilidad de plebiscitar el descontento: los costos de transacción son muy altos, como para lograr una aceptable organización de las espontáneas manifestaciones ciudadanas.
Sin embargo no hay nada que altere más a los políticos que las expresiones públicas de descontento – y aunque no se detendrán por ello – con seguridad intentarán disfrazar o disimular sus aspiraciones hegemónicas, que hoy explayan sin tapujos.
Creo que – debemos fundar nuestro accionar – y podemos ser optimistas, porque la innovación tecnológica nos permite comunicarnos y coordinar nuestras acciones para hacer sentir nuestro repudio a estas acciones políticas de políticos inescrupulosos y sin límites.
La política – por la naturaleza y consecuencias de su accionar – no debería ser una profesión para perversos,.. y creo que en algún momento encontrará la forma de auto-depurarse. Nuestro papel de ciudadanos es hacérselo saber de manera contundente.

(*) Dr. Eduardo Filgueira Lima
Director del CEPyS
Magister en Sistemas de Salud y seguridad Social.
Magister en Economía y Ciencias Políticas.

Buenos Aires, Abril 12 de 2013

Referencias:



[1] Existen autores llamados "contractualistas" como Hobbes, T. ; Locke, j.; Rousseau, J. J. ; etc.
[2] Hayek, F. "Los fundamentos de la libertad" (1960)
[3] Democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes
[4] Entiéndase los derechos a: la vida, la libertad individual, la propiedad, y a la búsqueda por cada quien de lo que entienda es su felicidad.  
[5] Se refiere a los Derechos de 2ª y 3ª generación.
[6] Filgueira Lima, E. "Los riesgos del Bien Común", (2011)
[7] Alberdi, J. B. "La omnipotencia del Estado", (1880)
[8] Laclau, E. "La razón populista", (2005)
[9] Rousseau, J. J. "El Contrato Social" (1762)
[10] Popper, K. "La sociedad abierta y sus enemigos" (1945)
[11] Melconián, C. "Las cuatro fases del populismo" (2013)
[12] IDESA (Inf. Nº 487, Marzo de 2013) www.idesa.org
[13] Simonetta, M. "Conferencia homenaje a J. Buchanan", (Fundación Bases, 2013)
[14] Mises, L. "Política económica", (1958)
[15] Montesquieu, C. L (de Secondat et de La Brede); Del Espíritu de la Leyes (1748). Alianza Ed. (Según el autor, el poder judicial no debe concentrarse en las mismas manos, que los otros poderes. Es una teoría de contrapesos, donde un poder equilibra al otro.
[16] Laje, A. "Se consolida la neo-dictadura: la colonización de la Justicia" (2013)
Publicado por en 15:49 
Fuente:

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A paritr del lunes próximo volvemos a la red


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Wednesday, October 17, 2012

¿Cuánto es suficiente?

¿Cuánto es suficiente?

Mises Daily: Miércoles, 17 de octubre 2012 por 

La
La

¿Cuánto es suficiente? El dinero y la buena vida • Por Robert Skidelsky y Edward Skidelsky • Other Press, 2012 • X + 243 páginas]

¿Cuánto es suficiente?  El dinero y la buena vida

Robert Skidelsky es mejor conocido por su biografía en tres volúmenes de Lord Keynes, y su hijo Edward es un filósofo que ha escrito un libro excelente sobre Ernst Cassirer. [1] ¿Cuánto es suficiente? contiene valiosas discusiones de la investigación en economía y felicidad de el calentamiento global, así como una historia cápsula de un buen negocio tanto de la historia intelectual de Occidente y Asia, pero por desgracia, el libro es una decepción. Se refunde quejas rancios contra el libre mercado, y sus propuestas políticas tienen implicaciones siniestras.

Como ocurre a veces, un elemento oculto en las notas más pone de manifiesto la tendencia principal del libro. Los autores citan con aprobación evidente un argumento propuesto por el sociólogo Juliet Schor. Ella

argumenta que si los políticos quieren que los individuos a desarrollar estilos de vida más sostenibles, que no debe confiar en pedir a la gente a reducir sus actuales niveles de ingreso y consumo: ". enfoques que estructuralmente detener el flujo de aumento de los ingresos en manos de los consumidores son más prometedor" (P. 221, nota 24, citando Schor)

En otras palabras, no se pregunta a la gente a gastar su dinero de la manera que prefiera: asegurarse de que nunca obtener el dinero en primer lugar.

Skidelsky è re et fils tiene, como veremos más adelante, un programa drástico, totalmente de acuerdo con la sugerencia de Schor, pero, extrañamente, no logran captar la naturaleza de sus propuestas de OUN. En lo que podemos llamar el paternalismo ajeno, presentan sus propias medidas para reformar las vidas de las personas como plenamente compatible con el respeto a la libertad.

Nuestro compromiso con las reglas de la personalidad y el respeto hacia fuera coerción. Más bien se pretende sesgar los acuerdos sociales en favor de la buena vida - para que sea más fácil para las personas a organizar sus salidas propias de la carrera de ratas, por ejemplo, descubrir por sí mismos las formas de vida en la que ganar dinero no es central. Ningún sistema político puede evitar el sesgo, por mucho que proclama su neutralidad .... Si hemos de ser paternalistas, seamos honestos y no paternalistas de backdoor. (P. 217)

Los autores, en tonos dulces, actúan como si estuvieran ofreciendo sugerencias suaves diseñados para ayudar a las personas a una vida mejor, pero la realidad es otra. En su esquema preferido de las cosas, la publicidad sería fuertemente restringido

en el nombre de la protección del consumidor. Una gran cantidad de consumo es un desperdicio en el sentido de que la gente compra productos relacionados con cuyas cualidades son ignorantes o mal informados: los productos no funcionan o dejan de hacer el trabajo que se compraban para .... Sería mejor tratar de evitar este tipo de residuos al exigir que todos los anuncios de mostrar las advertencias prominentes de la salud, como lo es ahora obligatorio para los cigarrillos .... Una reforma tributaria reduciría en la raíz de la cultura de la publicidad: no permitir a las empresas a cancelar la publicidad como un gasto de negocio .... Tal impuesto podría dañar la financiación de la televisión comercial .... La publicidad en Internet puede someterse a imposición en el mismo camino. Las políticas sugeridas por encima ... son paternalistas, pero no coercitivo. Están diseñados para afilar las sociedades hacia la vida buena, no lo fuerce en sus gargantas. (Pp 210-11)

De acuerdo con la sugerencia de Schor, sin embargo, no va a ser totalmente de las propias personas si aceptan la orientación de las advertencias. En el marco del plan de Skidelsky, la gente estará sujeto a un impuesto sobre el consumo sustancial: que así tienen menos dinero para gastar en fruslerías inútiles.

En una economía dinámica, la prohibición o imposición de determinados bienes es ineficaz y arbitraria, ya que las personas decididas a mostrar su riqueza siempre se puede encontrar formas alternativas de hacerlo. Sin embargo, esta objeción no se refiera a un general deimpuesto al consumo. (P. 205)

¿Qué haría la gente, privado - no coercitivamente por supuesto - de una parte de sus ingresos y de acceso a información que les permita pasar lo que queda hacer con el tiempo que la salida de la carrera de ratas ha puesto a su disposición? Los autores tienen una sugerencia para ofrecer: En un mundo de "enoughness"

el principal incentivo de ser "económicamente intencional para otros después de que hubiera dejado de ser razonable para uno mismo" sería ayudar a los más pobres del mundo para subir nuestro nivel ya alcanzado de suficiencia .... Un sacrificio voluntario de las propias comodidades propias en aras de ayudar a los menos afortunados es universalmente reconocido como moralmente admirable. Incluso hoy en día cada vez más personas encuentran una salida natural para sus instintos generosos y (aventura) en el servicio voluntario en el país y en el extranjero. (Pp. 215-16, citando a Keynes).

En suma, porque la gente gasta demasiado dinero en bienes de consumo, no llevan una buena vida.En cambio, deben servir los pobres del mundo con el fin de alcanzar las vidas de cumplimiento.Evidentemente, los autores han llegado, sin embargo, sin querer, una antítesis del egoísmo racional de Ayn Rand.

¿Por qué el objeto Skidelskys a la forma de elegir a gastar su propio dinero? En su opinión, hoy en día los consumidores ignoran la sabiduría antigua, tanto occidental como oriental. El camino hacia una buena vida, filosofía premoderna enseñado, no se encuentra en la búsqueda de dinero para su propio bien. Más bien, el dinero es sólo una herramienta, y debemos estar satisfechos con los bienes materiales "suficientes", en lugar de Contribuimos a reunir más de ellos. Como dijo Aristóteles,

"Algunos hombres se vuelven cada calidad o el arte en un medio de obtener riqueza." Los resultados de esta corrupción son evidentes en todos los ámbitos: los médicos sólo piensan en su cuota, los soldados luchan sólo para pagar, la sabiduría sofistas comercio de ganancia.Artesanía también sufre ... La segunda preocupación de Aristóteles es con insaciabilidad.Valores de uso tiene un fin ... el control: la buena vida. Para buscar más allá de este punto no tiene sentido. El dinero, por el contrario, no tiene fin controladora. Como en blanco, todo uso de instrumentos, sus usos son tan multiforme como el deseo humano en sí mismo, y sin límites como. (P. 75)

Vamos a suponer que Aristóteles tiene toda la razón de que la búsqueda ilimitada de dinero no dará lugar a la felicidad: el dinero es un medio para un fin, no un fin en sí mismo. Si él es de hecho correcta es sin duda una cuestión importante, pero no es necesario abordarla aquí a fin de responder a lo que los Skidelskys tienen que decir. Punto de Aristóteles sobre el dinero no implica que las personas no deben esforzarse después de una gran variedad de bienes materiales. ¿La gente en las sociedades acomodadas hoy quieren "demasiado"? Los Skidelskys retuercen las manos con horror sobre el gasto de consumo de lujo, pero ofrecen pocas razones para pensar que dicho gasto impide vivir una buena vida. Decir que la abundancia de bienes no es necesaria para una buena vida no es suficiente.

Además, incluso si estaban en lo cierto acerca de la naturaleza de la buena vida, ¿por qué el esfuerzo estatal para "persuadir" a la gente a hacer lo que se supone que es bueno para ellos?Incluso si hay alguna manera de distinguir entre deseos de la gente y lo que necesitan realmente, ¿por qué esta preocupación del Estado? Hay un argumento bastante famoso John Stuart Mill Sobre la libertad de que "la humanidad son mayores beneficiados por el sufrimiento entre sí para vivir como parezca bien a sí mismos, que al obligar a cada uno a vivir como parezca bien a los demás".Seguramente los Skidelskys han encontrado con este argumento en su lectura amplia, pero, a pesar de que en varias ocasiones citar Mill cuando apoya los puntos que deseen hacer, nunca responden a su argumento formidable contra el paternalismo.

Tal vez, sin embargo, la respuesta se encuentra en su afirmación de que el Estado no puede ser neutral acerca de las concepciones de la buena vida: esto, creo, es un engaño de los liberales modernos, como Rawls. Pero, ¿por qué no puede ser neutral? Supongamos que simplemente se abstiene de tratar de sugerir a la gente cómo gastar su dinero. ¿Qué es esto sino la neutralidad?

No se podría sugerir que los Skidelskys son neutrales. Dicen que

el sistema capitalista en nuestra parte del mundo está entrando en su fase degenerativa. El signo principal de esto es el dominio de las finanzas, enamorada de sí misma, sino cada vez más carente de cosas útiles que hacer. La versión angloamericana del capitalismo individualista se mantiene en gran medida va en beneficio de una plutocracia depredadora, cuyos miembros crema de los más ricos, mientras que los premios que justifica su depredación en el lenguaje de la libertad y la globalización. (P. 181)

Esto podría haber salido directamente de los británicos fascista Sir Oswald Mosley , el tema de una biografía comprensiva por el primer autor de ¿Cuánto es suficiente?[2]

Fuente:

Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU
Diplomado en Gerencia en Administracion Publica ONU
Diplomado en Coaching Ejecutivo ONU( 
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