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Thursday, May 22, 2008

Responsabilidad social corporativa

que entendemos por responsabilidad social empresarial

Responsabilidad social corporativa

Para para la vertiente ambiental de ésta véase responsabilidad ambiental.

La responsabilidad social corporativa (RSC), también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.

La responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento. En este sentido, la legislación laboral y las normativas relacionadas con el medio ambiente son el punto de partida con la responsabilidad ambiental. El cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde con la Responsabilidad Social, sino con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar su actividad. Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara actividades de RSE si no ha cumplido o no cumple con la legislación de referencia para su actividad.

Bajo este concepto de administración y de management se engloban un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión empresariales que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones económica, social y ambiental. Los antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX en el marco del Cooperativismo y elAsociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. Sus máximos exponentes en la actualidad son las empresas de Economía social, por definición Empresas Socialmente Responsables.

La responsabilidad social de la empresa (RSE) pretende buscar la excelencia en el seno de la empresa, atendiendo con especial atención a las personas y sus condiciones de trabajo, así como a la calidad de sus procesos productivos.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social de la empresa es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresaspara que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. La RSE es una iniciativa de carácter voluntario.1

Las principales responsabilidades éticas de la empresa con los trabajadores y la comunidad son:

  • Servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas.
  • Crear riqueza de la manera más eficaz posible.
  • Respetar los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
  • Procurar la continuidad de la empresa y, si es posible, lograr un crecimiento razonable.
  • Respetar el medio ambiente evitando en lo posible cualquier tipo de contaminación minimizando la generación de residuos y racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos.
  • Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos contratos y compromisos adquiridos.
  • Procurar la distribución equitativa de la riqueza generada.2

Normativa básica:

  • Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social.3
  • Resolución del Parlamento Europeo, de 13 de marzo de 2007, sobre la responsabilidad social de las empresas: una nueva asociación.4

Tabla de contenidos

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La Responsabilidad Social Empresarial y Las PYME [editar]

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un enfoque de negocios que incorpora respeto por las éticas, las personas, las comunidades y el Medio Ambiente. La RSE es un conjunto de políticas, prácticas y programas que están integradas en todo el proceso de operaciones de los negocios y en su toma de decisiones. Las empresas se han dado cuenta que estas practicas incrementan su productividad y crean una imagen positiva de la compañía. Una estrategia efectiva de RSE por parte de las empresas puede traer ganancia de competitividad además de un impacto social, económico y ambiental positivo. Por esa razón las pequeñas y medianas empresas (PYMES) están dejando de ver estas prácticas como algo exclusivo de las Grandes corporaciones y están incrementando su atención en las prácticas de RSE como medio para mantener o abrir acceso a los mercados.


En reconocimiento de los retos a los que se enfrentan las empresas de la región de Latinoamericana y El Caribe para competir más eficazmente en los mercados globales, el Fondo Multilateral de Inversiones(FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha hecho un importante esfuerzo por ayudar a las empresas en el ámbito de la RSE, que viene a complementar otra serie de iniciativas de producción limpia, aplicación de sistemas de gestión ISO, normas internacionales de auditoría y contabilidad e iniciativas relativas a la salud y la seguridad en el empleo.


Aunque el área de la RSE es particular respecto al resto porque se trata de un esfuerzo más amplio que llega a abarcar múltiples facetas para mejorar los resultados de las empresas. Es por ello que el FOMIN propone tratar de una forma más sistemática la demanda regional de asistencia técnica y formación para la adaptación y la puesta en marcha de métodos y actividades de RSE a las necesidades que aparezcan. En este sentido en 2004, el FOMIN creo el Clúster bajo el nombre Promover la competitividad a través de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). El objetivo de este Clúster consiste en fomentar y facilitar la utilización de la RSE como un instrumento por parte de las empresas de toda la región. Desde la perspectiva del desarrollo económico esta es una de las formas que se ha mostrado más efectiva para el desarrollo del sector privado, por lo que una gran parte de este grupo de proyectos busca ayudar a las empresas de menor tamaño a mejorar su competitividad a través de la aplicación de medidas de RSE.

De la filantropía desinteresada a la filantropía corporativa estratégica [editar]

Las empresas han comenzado a adoptar la RSC no sólo como resultado de presiones de los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones de activistas, los inversionistas, etc. (también llamados en conjunto stakeholders); la RSC es también una actividad estratégica adicional en la competencia comercial.

La empresa desempeña un papel muy importante en la vida de las personas no sólo como generadora de empleo y de riqueza, sino como agente de desarrollo en las comunidades en la que están insertas. Las grandes empresas son conscientes de ello y aprovechan las expectativas que genera la RSC para obtener ventajas competitivas (ayudan ayudándose). La filantropía corporativa ha dejado de ser una actividad autónoma confiada a una fundación y cada vez más forma parte de las estrategias que contribuyen a realizar el objeto social de la empresa.

Ciudadanía corporativa [editar]

Las empresas como miembros de una comunidad deben comportarse como "buenos ciudadanos corporativos", ajustados a la ética y respeto por las personas y el medio ambiente. En otras palabras, las empresas no sólo tienen una función económica, sino una función social y ambiental. ari

Responsabilidad social corporativa y nociones conexas [editar]

La RSC se relaciona con el movimiento "ética de negocios" (business ethics) y el de comercio justo.5 Sin embargo, las acciones filantrópicas de una empresa o de un empresario son conexas a sus actividades centrales, mientras que la RSE es una de las dimensiones de la actividad principal de la empresa. La RSC se funda en una ética empresarial, pero no se confunde con ella pues va más allá de la mera formulación de valores y postulados éticos (la RSC es la puesta en práctica de una ética empresarial, generalmente asociada a fines comerciales estratégicos). Lo que se conoce como comercio justo es un tipo de actividad empresarial que reivindica el hecho de ser socialmente responsable, pero no la única.

El concepto de inversión socialmente responsable (ISR) es conexo al de RSE, pero enfocado en la decisión del inversionista, no en la del empresario. El concepto de innovación socialmente responsable es la convergencia de fines filantrópicos con necesidades de desarrollo de nuevas tecnologías y productos (para ello, las donaciones de la empresa sirven también como tests o pruebas de bajo costo).

El concepto de consumo socialmente responsable (CSR) se enfoca a una perspectiva individual de las personas consumidoras, en la medida que introducen entre sus criterios de decisión de compra los éticos, sociales, laborales, ecológicos y solidarios. El gran problema para su efectivo desarrollo estriba en la falta de información y transparencia de las empresas. A menudo se simplifica a criterios de exclusión, es decir, dejar de comprar productos y servicios de compañías cuyas conductas poco responsables han aparecido en prensa.

El concepto de territorios socialmente responsables (TSR) se vincula con programas, en general impulsados por administraciones públicas locales, para desarrollar proyectos de cooperación entre el sector público, el empresarial y el tercer sector (ONGs).

Finalmente, el concepto de #marketing social corporativo (MSC) [[3]] está muy ligado y parte de la idea de que todas las acciones de mercadeo pueden incluir, e incluso estar esencialmente inculados, a intreses que no sólo incluyen el objetivo de quien realiza la inversión, sino de entidades con las cuales interactúa y que sirven de una u otra forma a mejorar la calidad de vida de la comunidad.

¿Por qué hablamos de RSE o RSC? [editar]

Hay una sutil diferencia en el significado de la responsabilidad social corporativa (RSC) y de la responsabilidad social empresarial (RSE), en la medida en que distinguen entre la empresa y la corporación, entendiendo que ésta última incorpora a todas las organizaciones, empresariales o no e independiente de su tamaño, aunque para muchos ambas expresiones significan lo mismo.

Sí es únanime la diferencia entre RSE o RSC y responsabilidad social (RS). La responsabilidad social se entiende como el compromiso que tienen todos los y las ciudadanas, las instituciones -públicas y privadas- y las organizaciones sociales, en general, para contribuir al aumento del bienestar de la sociedad local y global.

Es necesario decir que con frecuencia, se abrevian indistintamente las tres para referirse a la responsabilidad social corporativa. En todo caso la RS se aplica no sólo a las compañías privadas. La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), se ha ampliado para incorporar a las agencias gubernamentales y a otras organizaciones, que tengan un claro interés en mostrar cómo realizan su trabajo.

El dilema de Goodpaster y Mathews [editar]

La RSC ha trascendido los círculos expertos más reducidos para instalarse en el debate público, como consecuencia del papel que desempeñan y del impacto que suponen hoy por hoy las empresas en las sociedades en que operan. Kenneth E. Goodpaster y John B. Mathews, Jr., entre otros, han formulado el siguiente dilema: las empresas multinacionales son tan poderosas que es peligroso que se inmiscuyan en temas sociales y políticos, pero también lo es que solamente se dediquen a maximizar sus ganancias.

En consecuencia, si entrando en temas sociales y políticos, tienen posibilidades ciertas de aumentar sus ganancias, simplemente lo harán.

Historia [editar]

Algunos autores señalan el origen del movimiento por la RSC en la década de los treinta y otros en los setenta, pero lo cierto es que desde los años noventa este concepto ha ido cobrando fuerza y evolucionado constantemente, tras el advenimiento de la globalización, el aceleramiento de la actividad económica, la conciencia ecológica y el desarrollo de nuevas tecnologías.

Hay ciertos organismos de carácter internacional que se encargan de delimitar en lo posible el concepto teórico de la RSC, cuyas directrices sirven como orientación para las empresas que se deciden a transitar por este camino. Dentro de los más destacados se podría citar a los siguientes:


Además, existen otras entidades e iniciativas nacionales con una especialización en el tema de la RSC, que están contribuyendo de forma determinante a la creación y difusión de una cultura responsable entre las organizaciones que forman el tejido empresarial de cada país. Algunas de las más significativas se encuentran en la siguiente lista:

Como documento decisivo acerca de la RSC en Europa, destaca el llamado libro verde europeo sobre ésta.6 El artículo 116,7 de la ley francesa sobre nueva reglamentación económica del 2001, incluso impone la obligación jurídica a las empresas, de informar acerca de sus acciones de índole social. En Brasil, la coalición presidida por el izquierdista Luis Ignacio "Lula" Da Silva, en la que participan numerosos empresarios, ha promovido la RSC y existe un proyecto de Ley de Responsabilidad Social de octubre del 2003. Existen normas oficiales acerca de la RSC como la norma SA 8000 (Social Accountability Standard 8000) impulsada por el Council on Economic Priorities y aplicada por SAI.8

Según la ONG Accountability en un ranking de los 108 países cuyas empresas tienen un mayor grado de desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial, los líderes son Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Reino Unido, Noruega y Nueva Zelanda.

Críticas y respuestas a las críticas contra la RSC [editar]

Algunos sectores de izquierda son críticos de las corrientes que promueven la RSC por considerar que ésta sirve sobre todo como una forma de publicidad empresarial. Ellos destacan la paradoja de empresas nocivas para la salud o para el ambiente que pretenden mejorar su reputación mediante un discurso retórico acerca de la RSC (por ejemplo, una empresa de cigarrillos que compra el tabaco a campesinos pobres para contrarrestar las críticas sobre el cáncer de pulmón).

Del mismo modo, las críticas que pueden encontrarse están dirigidas a cómo la empresa capitalista construye un nuevo paradigma en cuanto a la intervención directa del capital en lo que podría llamarse la "gestión del riesgo social" o del conflicto social. Es decir: frente a un proceso de acumulación y concentración de capital a gran escala en el marco del proceso de Globalización del capital -maximizado en los ´90-, se ha potenciado también la concentración del ingreso y por ende la brecha entre ricos y pobres. Este incremento de la pobreza a raíz de esa concentración de riqueza en pocas manos, ha generado exclusión y conflictos sociales en ascenso. La RSC vendría a dar respuesta por parte del capital para "gestionar" dichos conflictos a fin de aplacar su ebullición y generar mecanismos sistémicos de contención social sin necesidad de alterar las relaciones sociales establecidas. También las críticas hace referencia al progresivo alejamiento de las empresas de fijar sus comportamiento basándose en parámetros regulados por ámbitos políticos que representan la conformación de gobiernos elegidos democrátivamente por voluntad popular (como ser la readaptación de derechos del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, o del Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU). Otra de las críticas que también tiene que ver con el objetivo de la RSC es en cuanto a la tendencia a la liberalización y mercantilización de la economía: las normas ISO vienen también a cumplir ciertas necesidades del capital para globalizar la producción y circulación de mercancías, pugnando por el "acceso a mercados" (apertura de mercados nacionales) y la "facilitación del comercio" (estandarización y liberalización del comercio), en consonancia con directivas de organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Otras críticas provenientes de los sectores sindicales toman parte de esta visión sobre RSC, y a ello suman su crítica centrada en el paulatino abandono por parte de las empresas transnacionales del "tripartidismo" dentro de los organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde funciona dicha práctica basada en la participación de los sectores empresarios, de los trabajadores y del Estado en el mencionado organismo para el dictado de resoluciones vinculantes.

Algunos economistas liberales, como Milton Friedman (monetarista), consideran que la única responsabilidad social de la empresa debe ser la generación de ganancias en favor de sus dueños, accionistas y trabajadores en un marco de competencia libre y abierta. Si la empresa sacrificase ganancias en nombre de la responsabilidad social -piensa Friedman- sería menos atractiva para inversionistas, trabajadores y consumidores, y a la larga perecería frente a los competidores.9

La RSC no constituye necesariamente una forma de responsabilidad jurídica, porque bien puede no estar prevista en las leyes y descansar simplemente en la libre decisión de las empresas. Sin embargo, incluso cuando no está respaldada en la ley, la violación de un compromiso social puede costarle a las compañías fuertes críticas en la opinión pública (sanciones mediáticas) e incluso una pérdida de accionistas (sanciones bursátiles). Algunos estudios de caso ilustran la manera cómo una empresa suele tener interés comercial en ser socialmente responsable.10 Ello no constituye una respuesta a la crítica de Friedman (pues el principio de Friedman, el del lucro, sigue cumpliéndose), sino que la modifica, pues es posible obtener más ganancias al administrar de manera socialmente responsable. En las empresas modernas, la Responsabilidad Social Empresarial es más que un conjunto de prácticas puntuales, es más bien un programa integrado y reconocido de prácticas y políticas socialmente responsables, que soporta la toma de decisiones y conlleva al éxito del negocio a largo plazo.

La empresa, sin embargo, sigue funcionando como una entidad cuyo principal objetivo es el lucro, pero adaptándose a las exigencias de un nuevo mercado cada vez más preocupado por los problemas sociales y ecológicos que la misma produce.

Mucho de lo que se relaciona con la RSC es de cuestión moral. En este sentido los temas morales bien pueden ser definidos por quien lo invoca. Por ejemplo, las empresas no pueden establecer parámetros de lo que ellas consideran que debe ser la participación social. Algo más adecuado sería que el sector al que se hace referencia sobre dicha participación -en este caso sectores sociales- defina por sí mismo los parámetros con los que entiende que debería ser esa participación social, por ejemplo.

Referencias [editar]

  1.  Guía de recursos sobre responsabilidad social de la empresa (RSE), Organización Internacional del Trabajo [22-11-2007]
  2.  Bestratén Belloví, Manuel y Pujol Senovilla, Luis (2004) NTP 644: Responsabilidad social de las empresas (II): tipos de responsabilidades y plan de actuación, INSHT, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, España [14-01-2008]
  3.  OIT (2006), Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social, Organización Internacional del Trabajo, Ginebra [20-1-2007]
  4.  Parlamento Europeo (2007), Resolución, de 13 de marzo de 2007, sobre la responsabilidad social de las empresas: una nueva asociación., en Portal del Parlamento Europeo [21-1-2008]
  5.  universite de Liège Belgique; Analyse des enjeux, outils, normes
  6.  [1]]
  7.  accès à l'article 116 NRE devenu l'article L. 225-102-1 du code du commerce
  8.  SA8000 en:SA8000 social accountability standard site officiel SA8000
  9.  [2]
  10.  (en inglés) Corporate social resonsability Network

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • Perdiguero, Tomás G., La responsabilidad social de las empresas en un mundo global, Anagrama, Barcelona, 2003.
  • Kotler, Philip y Lee, Nancy, Corporate Social Responsibility. Doing the most good for your company and your cause, John Wiley & Sons, New Jersey, 2005.
  • C. K. Prahalad y Michael E. Porter, Harvard Business Review on Corporate Responsibility.
  • Gabinet d'Estudis Socials. La Responsabilitat Social de les empreses. Barcelona, 2003.

Enlaces externos [editar]


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Saludos
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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Renato Sánchez 3586
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La pelea con Saieh al interior del retail

La pelea con Saieh al interior del retail 
Otra vez Fra Fra
La disputa de Francisco Javier Errázuriz con el dueño de Corpgroup y "La Tercera", a quien acusó de ''turquearlo'' y no pagar arriendos de ocho locales de Unimarc, es el último episodio de una vida repleta de demandas, querellas y conflictos que lo ha enemistado incluso con uno de sus hermanos. Dramático y explosivo, el ex senador hoy vuelve a la carga, tras el anuncio de que José Said deberá pagarle una millonaria suma en su disputa por el Banco Nacional. 



Por Miguel Paz 

"Álvaro, tienes que decir que no te metiste en esto para ser el tercero, sino para ser el primero". Según testigos de la reunión, Francisco Javier Errázuriz hablaba más rápido que de costumbre. Excitado por concretar la venta de Unimarc en cerca de US$ 100 millones al holding de Álvaro Saieh Bendeck, y sin prestarle mucha atención a la carne de wagyu y los "rolls" de sushi dispuestos en la mesa de su anfitrión, Errázuriz iba a la carga hablando a mil por hora, olvidando el tartamudeo que le significó ser bautizado por un periodista como Fra Fra. 

Era la noche del sábado 20 de octubre y en el salón del piso 22 del flamante edificio de CorpGroup, en calle Rosario Norte 660, en Las Condes, todo era sonrisas y abrazos entre ambos empresarios ante un negocio win-win: Saieh entraba al sector retail para seguir ganando participación en el sector (a través de SMU, sociedad con la familia Rendic que hoy maneja 176 supermercados); y Errázuriz obtenía liquidez para pagar deudas acumuladas por su holding Inverraz. 

Guerra santa 

Siete meses después será difícil que la escena vuelva a repetirse. Desde que Errázuriz, lanzó sus dardos contra Saieh y la familia Rendic el 14 de mayo pasado, acusándolos de no pagar el arriendo de ocho de los locales que no fueron traspasados en la venta de la cadena, en Rosario Norte 660 no quieren verlo ni en pintura. No sólo porque desmienten no haber pagado los arrendamientos –materia que será zanjada por el juez árbitro Ricardo Peralta -, sino porque además el ex senador y candidato presidencial dijo en una entrevista que Saieh lo estaba "turqueando". 

La mención del origen racial es un tema altamente sensible para el controlador de CorpGroup y es de conocimiento de Fra Fra, quien coronó la declaración con una misiva a los medios que cerraba aludiendo a su sangre vasca. 

En una entrevista concedida a The Clinic el 16 de octubre de 2006, Saieh abordó su historia familiar y empresarial. Ahí recordó cómo el mundo empresarial se burló de él y sus socios Carlos Abumohor, Odde Rishmague, Alberto Kassis y Alejandro Kayak, autodenominados "Las Diez Mezquitas", cuando compraron el Banco Osorno. Saieh dijo: "Es feo cuando destacan burlescamente el origen de las personas. Acá en Chile son realmente burdos en eso". 

Round con José Said 

No es primera vez que el ex senador se pelea con un miembro de la colonia árabe. A mediados de los 80' Errázuriz ingresó a la propiedad del Banco Nacional y en julio de 1989 se lo vendió a José Said en US$ 1, 5 millones. Sin embargo, el banco se hallaba intervenido y ambas partes se enfrascaron en una guerrilla personal y judicial por créditos incobrables que duró casi 20 años. 

En la pasada del Banco Nacional hubo una víctima desconocida del estilo Fra Fra. Según Maria Irene Soto, en su biografía no autorizada del empresario "Los secretos de Fra Fra", este interpuso una acción judicial en contra de su hermano menor, José Miguel, por incumplimiento en el pago al Banco Nacional de unos pagares por un total 4.291 UF. De acuerdo al libro, José Miguel Errázuriz sostuvo ante el 23 Juzgado Civil que la sociedad demandada era representada tanto por él como por su hermano Francisco Javier, presidente del banco. El 30 de enero de 1985, Fra Fra se desistió aludiendo "razones estrictamente familiares". Siempre de acuerdo a la biografía no autorizada, un año después Fra Fra endosaría algunos de los pagarés de su hermano y se los entregaría al Banco de Chile. Dicho banco siguió acciones ejecutivas contra José Miguel Errázuriz. 

El mismo día que Errázuriz salió al ruedo contra Saieh, la Corte Suprema rechazó un recurso judicial interpuesto por el BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria), de propiedad de Said, por el caso del Banco Nacional, por lo cual el grupo Said deberá pagarle a Errázuriz cerca de $ 1.200 millones tras casi dos décadas de litigio. 

Pero así como esta vez Fra Fra ganó su batalla contra Said y el BBVA, también ha sufrido derrotas severas por sus polémicas actuaciones en el mundo financiero. Como propietario del Banco República, de Perú, Errázuriz estuvo en el ojo del huracán luego que la Superintendencia de Bancos y Seguros peruana investigara la quiebra de la institución y pusiera en tela de juicio créditos irregulares otorgados a empresas de Inverraz, matriz del grupo Errázuriz. Fra Fra fue sometido a proceso; el banco, intervenido y expropiado. 

En mayo de 2007, a Fra Fra le tocó bailar con la fea nuevamente cuando la Corte Suprema refrendó la decisión de su homóloga norteamericana que en 2002 obligó al empresario a pagar US$ 217 millones al State Street Bank and Trust Company, debido a que el ex senador adeudaba US$ 110 millones de dos préstamos por un total de US$ 115 millones solicitados en 1994 y 1996. 

Patrón cariñoso 

En medio de su disputa con Saieh, Fra Fra acusó al empresario de haber "echado a todos los trabajadores antiguos porque estaban vinculados a mi familia o porque nos teníamos cariño y simpatía". Pero lo cierto es que su historia con Unimarc partió y terminó con conflictos, una palabra que puebla el historial del ex candidato presidencial, que no teme romper moldes ni demandar o querellarse contra quien se cruce en su camino, o desmentir acusaciones de prácticas antisindicales y faltas al código sanitario. 

En septiembre de 2006 Errázuriz fue cuestionado por empleados de Unimarc que aseguraron que en los supermercados de la cadena se vendía carne "en dudoso estado". En un artículo de La Nación Domingo, los trabajadores detallaron que era política de la empresa cambiar fechas de elaboración de carnes y que cuando llegaban al límite de vencimiento, se molían o vendían como comida preparada. Además, a esa fecha, Unimarc acumulaba 15 sumarios por las condiciones sanitarias en que se encontraban los supermercados, y una investigación especial de la Dirección del Trabajo (DT) señalaba que la empresa sumaba multas cercanas a los $ 137 millones por 104 infracciones laborales graves. 

También tenía acusaciones de rutificación, es decir uso de razones sociales distintas para cada supermercado, de pago de parte del sueldo en vales de mercadería, prácticas antisindicales y otra serie de acusaciones por incumplimiento a las leyes laborales. A raíz del artículo, Fra Fra se querelló contra sus empleados acusándolos de orquestar "maquinaciones". Sin embargo, las versiones de los trabajadores fueron respaldadas por la directora del Trabajo, Patricia Silva, quien dijo que la cadena de supermercados "lleva la delantera en infracciones" y aseguró que Errázuriz no tiene "ningún interés de cambiar el alto nivel de multas que presenta". 

Por si fuera poco, la Seremi Metropolitana de Salud confirmó la existencia de 40 sumarios contra Unimarc por malas condiciones sanitarias en el período 2005-2006. Tema refrendado en mayo de 2007 cuando se clausuró el local de Unimarc en Vitacura por problemas sanitarios y de higiene, aplicándosele una multa de $32 millones, el máximo según la ley. 

Cosayach, la minera de Errázuriz y su mejor negocio, también ha sido multada por temas laborales por más de $ 30 millones. Pese a que Cosayach es la segunda productora de yodo del país, después de Soquimich, y que el precio del yodo subió casi un 10 por ciento debido a su demanda para uso en la producción de televisores de plasma. Además, fue denunciada ante la justicia por la Dirección General de Aguas (DGA) de Tarapacá por "extracción ilegal de agua". El tema hizo que el diputado PS por la zona, Fulvio Rossi, pidiera al Consejo de Defensa del Estado (CDE) que se sumara a la querella de la DGA en contra de Cosayach. 

En el rubro salmonero, donde Errázuriz participa, también fue sindicado por no proveer condiciones adecuadas para sus trabajadores, según un estudio de fines de 2006 del Observatorio Laboral y Ambiental de Chiloé (Olach) acerca de las prácticas de Salmones Unimarc, Cultivos Marinos y Río Dulce. 

La investigación asegura que el salario líquido de trabajadores con diez años de antigüedad "llega a 170 mil pesos" y describe prácticas antisindicales como "despidos injustificados, aislamiento u hostigamiento (…), intervención de la empresa en las elecciones sindicales y prohibición en los contratos para sindicalizarse". 

En todos los casos Fra Fra acusó persecución en su contra. Del mismo modo que ahora acusa a Saieh de "turquearlo".
Consulten, opinen y escriban
Saludos
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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